lunes, 4 de junio de 2012

BIENVENIDOS A WÍNNAPPU: INERCIA


El Lincoln negro avanza despacio. La multitud grita, aplaude, ondea las banderas, y Jackie, radiante, le susurra algo al oído a su marido. Ayloviu, creo recordar. Luego se escucha un disparo. La bala impacta en el cuello de Kennedy, sale por la tráquea, gira ciento ochenta grados, atraviesa la espalda del gobernador de Texas, franquea su tórax, perfora su mano derecha, roza su pierna izquierda, rebota en la hebilla del mocasín, elude el parabrisas, gana altura, se escora a la deriva en perfecto tirabuzón, agujerea el aire y vuela, en vuelo vertiginoso y audaz, hasta alcanzar Wínnappu, donde desde entonces sus habitantes se afanan por esquivarla, confiando que algún día ceje en su empeño por matar.